Paulina Vodanovic: “Bachelet no está en condición de retiro. Ella tiene mucho que aportar”
ChileLa senadora, presidenta del Partido Socialista, asegura que el progresismo chileno debe conectarse con los problemas básicos y urgentes de la sociedad: “No podemos abandonar las causas históricas de la izquierda, pero en Chile hoy hay necesidades diversas”, analisa
La líder del Partido Socialista chileno, la senadora Paulina Vodanovic (55 años, Santiago), recibe a EL PAÍS en el living de su casa, en la comuna de Ñuñoa, temprano por la mañana el pasado viernes. La también expresidenta del directorio de Horizonte Ciudadano, la fundación creada por la exmandataria Michelle Bachelet (2006-2010, 2014-2018), revela que ha trasnochado en las últimas dos noches: la anterior, por entrevistas en la televisión y por la visita de un socialista de regiones con cuerda para la conversación; y la noche del miércoles, porque estuvo junto a Bachelet en el homenaje que le rindió la izquierda chilena en el municipio de La Pintana luego de bajar su candidatura a las Naciones Unidas. Quizá por ello, por los trasnoches, Vodanovic llega a la entrevista con una bandeja con mucho café, hecho y servido por ella misma. Pide excusas por no ofrecer galletas, pero, en cambio, abre una tentadora caja de chocolates para las visitas.
Por estos días, Vodanovic ha tomado distancia de la propuesta de seguridad que presentarán los senadores Pedro Araya (PPD), Andrés Longton (RN) y Arturo Squella (Republicanos), luego que la reforma del Ejecutivo, que plantea, entre varios puntos, un estado de excepción constitucional con fuertes restricciones, no avanzara en el Congreso. La líder de los socialistaa ha dicho que no está dispuesta a “firmar proyectos malos, mal hechos, incluso peores, que el que ya presentó el Gobierno”, por lo que se le avecinan días intensos en la Comisión de Constitución del Senado.
Pregunta. ¿Cómo han sido los primeros seis meses del Gobierno del presidente Kast?
Respuesta. Es un Gobierno indolente, desconectado de las necesidades de la gente. Un Gobierno que no escucha, pero que tampoco ve. El ministro de Hacienda dijo hace unos días que nadie consume parafina en estos meses y tuvo que salir la senadora de Aysén [Ximena Órdenes] mostrando que en muchas partes de Chile sí se utiliza. No son detalles. Han mostrado una desconexión con la realidad. Hay un sesgo permanente, una incapacidad de escuchar y de ponerse en el lugar del otro.
P. Los expertos hablan de una crisis de pesimismo. ¿Le preocupa?
R. La gente necesita soluciones y claridades y no hay ni lo uno ni lo otro. El Gobierno es errático y propone fórmulas que no están conectadas con el problema. Si tenemos una ley de Presupuesto acotada, por menos ingresos, es por la decisión política de rebajarle los impuestos a las grandes empresas sin compensación. En Chile no solo hay desesperanza, sino desesperación por la situación económica.
P. ¿Y esto qué representa para la oposición?
R. Es un llamado de atención a la política y a nuestro sector: un llamado a la acción, a dejar de lado las discusiones de salón que no apuntan a la solución real de los temas. Como ha ocurrido en otras partes del mundo, la izquierda chilena debe lograr conectarse con los problemas básicos y urgentes de la sociedad. Porque hoy en día las discusiones son mucho menos ideológicas y más prácticas.
P. La oposición en estos meses parece ausente.
R. Intentamos instalar políticas o propuestas serias, pero cuesta bastante en este escenario. Una buena oposición también requiere un cierto compromiso del Gobierno de considerar la opinión de los otros. La imagen del ministro Quiroz llegando con la Ley de Presupuesto dentro de un maletín con dos candados, define a esta Administración.
P. ¿Por qué?
R. Es un Gobierno que actúa en secretismo, sin diálogo, que esconde la pelota hasta el final. Siempre está el truco o tratando de ganar por secretaría. En el Gobierno están convencidos de que deben avanzar sobre la base de sus convicciones y esto es tan evidente que no solo la oposición se siente excluida del diálogo con el Gobierno de Kast, sino también fuerzas oficialistas.
La senadora Paulina Vodanovic durante la entrevista realizada en Santiago.
Cristian Soto Quiroz
P. ¿Qué debería hacer la izquierda para volver a conectar con las grandes mayorías?
R. Todos los partidos políticos hemos hecho un esfuerzo de reflexión tras la derrota. Porque lo que ocurrió en la elección presidencial, donde la más amplia unidad constituyó el 26% del apoyo, es algo que nos tiene que remecer. En el PS, por ejemplo, acabamos de tener un conversatorio acerca de la seguridad. No vemos que defender la seguridad sea un contrasentido para quienes somos de izquierda. Es el desafío que tenemos desde la izquierda hoy día: cómo representamos y a quién representamos. ¿Por qué el Partido de la Gente conecta con necesidades que no son los temas históricos de la izquierda?
P. ¿A qué se refiere?
R. Un ejemplo: las fan de BTS se movilizaron en Chile mucho más que el resto de la sociedad cuando subió la bencina o frente a la cesantía. No podemos abandonar las causas históricas de la izquierda, pero en Chile hoy hay necesidades diversas. La unidad de la oposición es necesaria, pero también el proyecto país es necesario. Y hacia allá hay que apuntar. No solo hacer una unidad electoral, sino pensar qué es lo que le vamos a ofrecer a los chilenos. Es el paso que ahora nos toca dar.
P. Bachelet aseguró esta semana: “Quienes pensaban que me iba a ir para la casa, les tengo una mala noticia”. ¿Eso qué significa?
R. No soy yo quien va a definir lo que va a hacer la presidenta Bachelet. Pero ella ha tenido en muchos momentos la generosidad de aportar a la unidad del progresismo y esa visión, que hoy día es más necesaria que nunca, es la que va a iluminar su trabajo.
P. ¿Pero qué quiso decir con esa frase?
R. La presidenta Bachelet no se va a quedar en la casa en condición de retiro. Todos sabemos que ella tiene mucho que aportar.
P. ¿Hará dupla con Boric en la rearticulación de la izquierda?
R. Ellos serán una voz del progresismo en la defensa incluso de la soberanía de nuestro país. Es un ejemplo. Y no les puedo fijar la agenda a los expresidentes, no corresponde, pero la presencia, la voz y el consejo de ellos, son necesarios para el progresismo.
P. ¿Por qué seguir pensando en una izquierda unida, que ha fracasado en otros momentos de la historia chilena?
R. Las realidades son distintas y el análisis retrospectivo sirve como una mirada, pero hoy tenemos que enfrentar a un Gobierno con visos autoritarios y con poco aprecio a la democracia real. No estoy hablando de las elecciones, sino de lo que significa la democracia como forma de vida: con aprecio al diálogo, al respeto al otro. Y esto nos pone en una situación de exigencia máxima. La oposición tiene un tremendo desafío y no lo podemos eludir. Debemos buscar representar a aquella porción importante de ciudadanos y ciudadanas que hoy día lo están pasando mal, muchos de ellos que votaron por el presidente Kast.
EL PAÍS