Gustavo Vallejo: «Las coincidencias entre la izquierda y el progresismo son muchísimo mayores que las diferencias»
EcuadorEl dirigente del Partido Socialista explica las razones de la alianza con Revolución Ciudadana, detalla las candidaturas que disputarán en varias ciudades y cuestiona las condiciones del proceso electoral de noviembre.
La alianza con Revolución Ciudadana marca una nueva etapa para el Partido Socialista Ecuatoriano. Gustavo sostiene que la convergencia responde al deterioro institucional y a la necesidad de construir una alternativa desde la izquierda y el progresismo, mientras el partido se prepara para disputar alcaldías en las principales ciudades del país.
– Esta alianza con la Revolución Ciudadana, ¿cómo se la puede explicar a la ciudadanía ecuatoriana?
Tres ideas fuerza. La primera es que el Partido Socialista, que cumplió 100 años en mayo de 2026, es una organización política profundamente democrática desde su acta fundacional. Por lo tanto, buscamos ser consecuentes con esos principios.
Ninguna organización política debería ser cancelada. Los ciudadanos deben tener la oportunidad de escoger en papeleta y nosotros estamos facilitando que puedan optar por su mejor alternativa electoral.
La segunda razón es la eficiencia electoral, porque una alianza permite obtener mejores resultados. Pero, sobre todo, creemos que, ante el deterioro institucional del Ecuador, es una forma de fortalecer el sistema democrático.
Estas razones han motivado que en seis provincias hagamos alianzas con Revolución Ciudadana y que sus candidatos, en buena medida, estén en las listas del Partido Socialista Ecuatoriano.
– Aunque en su momento se los catalogó a ustedes como parte de una izquierda infantil, ¿cómo responden a esos cuestionamientos cuando el contexto del país exige soluciones concretas?
En política hay que hacer un análisis profundo de la situación del país, más allá de los rostros políticos del momento.
El Ecuador atraviesa una policrisis: un deterioro del sistema productivo y económico que se traduce en desempleo, subempleo y empleo precarizado; una crisis de seguridad; una institucionalidad permeada por el crimen organizado; y un deterioro creciente de los servicios públicos, especialmente de salud y educación.
A esto se suma la incapacidad del Gobierno para resolver los problemas de la gente, tanto por la falta de respuestas de sus ministros y cuadros técnicos como por el deterioro del espacio democrático, expresado en la cancelación de partidos, la persecución a dirigentes de oposición y unas elecciones anticipadas con reglas contrarias a un sistema democrático pleno.
– Ante ese escenario nacional, ¿cómo se justifica éticamente esta convergencia pragmática superando las diferencias del pasado?
La situación que vivimos nos lleva a la obligación de construir una alianza entre sectores de la izquierda y el progresismo. Lo que pretendemos es cambiar de modelo de gestión.
Estos diez años no han servido para mejorar las condiciones de los ciudadanos en educación, salud y empleo. Por eso hay que regresar a un modelo que permita mejorar esas condiciones.
Esa es la obligación moral y ética de la izquierda y el progresismo, independientemente de los problemas del pasado. No desconocemos esas diferencias; al contrario, en este nuevo espacio de convergencia buscamos superar los errores anteriores. Hoy las coincidencias son muchísimo mayores que las diferencias.
– Escuchamos a candidaturas hablar de generalidades, pero las elecciones son seccionales. ¿Ustedes, en las alianzas, han exigido a los candidatos tener reales planes de trabajo territoriales?
Definitivamente. Todas las organizaciones que participan en elecciones seccionales tienen la obligación de presentar programas de trabajo, desde las juntas parroquiales hasta las alcaldías y prefecturas. Los ciudadanos pueden consultar esos programas en las páginas del CNE.
Los socialistas siempre ponemos el programa por delante. Los problemas nacionales de educación, salud y servicios básicos se trasladan a los territorios con sus propias particularidades.
Entre las principales necesidades están los servicios básicos, el agua potable y el alcantarillado. En la Costa, por ejemplo, las inundaciones se agravan porque estos sistemas colapsan ante la falta de inversión y planificación.
– Más allá de la infraestructura y el agua potable, ¿cuáles son los ejes centrales del plan socialista para los municipios?
Los socialistas tenemos cinco ejes de trabajo para las ciudades.
El primero son los servicios básicos. El segundo es la vialidad, movilidad y transporte, especialmente en los sectores más afectados y en los caminos de tercer y cuarto orden.
El tercero es la prestación de servicios sociales, con participación de los municipios en áreas como educación y atención a adultos mayores, jóvenes y mujeres embarazadas.
El cuarto eje está relacionado con la tecnología y el medio ambiente, incluyendo transporte inteligente y herramientas públicas basadas en tecnología.
Y el quinto corresponde a las políticas inclusivas, especialmente relacionadas con los derechos sexogenéricos.
– En el caso de las candidaturas y de la alianza con Revolución Ciudadana, ¿cómo está estructurada en cuanto a cuadros? ¿Tienen representación propia o cedieron los espacios?
Hemos utilizado tres criterios para seleccionar a los candidatos de las provincias donde vamos juntos: las posibilidades reales de ganar, la relación orgánica con la organización política y una variable de complemento.
En Guayas, por ejemplo, de los siete cantones en los que vamos en alianza con Revolución Ciudadana, en dos encabezamos las alcaldías. En los cinco restantes no, pero tenemos concejales en los primeros y segundos lugares.
Hemos cumplido con algo básico en una alianza: el respeto al aliado y la apertura de espacios en las listas. No se trata de que el Partido Socialista haya prestado su casillero, sino de una alianza programática con un actor importante.
– ¿En cuántas y cuáles son las ciudades y provincias donde van a presentar candidaturas?
A nivel general, los socialistas estamos en alianzas en 23 provincias. En seis vamos en unidad con Revolución Ciudadana y en las otras 17 tenemos alianzas diversas, especialmente con Pachakutik, Unidad Popular y movimientos locales.
Estamos disputando las principales ciudades: Ibarra con Pan Arias; Quito, en alianza con Pabel Muñoz; Latacunga con Timio Jiménez; Riobamba con Dorian Jara; Cuenca con el ex prefecto Jota Lloret; y Guayaquil con Fiorella Icaza.
Participamos en 96 cantones con listas para alcaldías y en 502 con listas de concejales, lo que nos da una cobertura nacional importante.
– De estas, ¿cuántas alcaldías y concejalías aspiran ganar para asegurar su permanencia en el registro electoral?
Aspiramos a ganar no menos de 50 alcaldías, de las cuales al menos 10 serían cabeceras de provincia.
También buscamos tener un bloque importante de concejales. Para mantener el registro electoral necesitamos alcanzar los porcentajes establecidos por la ley y creemos que podemos superar esas metas con amplitud.
Tenemos posibilidades de disputar ciudades como Cuenca, Guayaquil, Quito, Latacunga, Riobamba, Machala y Esmeraldas. Esperamos buenos resultados para el partido y la alianza.
– ¿Siente que hay garantías para este proceso electoral de noviembre?
Evidentemente no. Desde 2025 nos hemos encontrado con modificaciones al Código de la Democracia que cambian las reglas de juego y afectan a las organizaciones y partidos políticos. Eso también ha complicado el proceso de alianzas.
Ahora el porcentaje para mantener el registro electoral pasó del 4 % al 5 %, a lo que se suma la cancelación de organizaciones y la persecución a dirigentes sociales y políticos.
También preocupa el papel de las redes sociales y las campañas de desinformación. Sería importante investigar qué papel han jugado Cerimedo y Negre en los últimos procesos electorales del Ecuador.
– Frente a estas irregularidades que menciona, ¿qué elementos concretos los llevan a dudar de la imparcialidad del organismo electoral?
Hay dudas sobre el proceso de nombramiento de presidentes de juntas parroquiales y secretarios. La prensa ha reportado perfiles de personas vinculadas a empresas relacionadas con el presidente de la República y funcionarios de juntas provinciales reunidos con candidatos de ADN.
También está el caso de Luisa González, a quien finalmente no le permiten correr para la prefectura, pese a que era una de las candidatas con mayores posibilidades.
Si a esto sumamos que no se han atendido las recomendaciones de organizaciones internacionales como la OEA y la Unión Europea sobre procesos electorales anteriores, tenemos razones para presentar dudas sobre las garantías del proceso.
– Ante lo que usted manifiesta, Gustavo, el control electoral debe ser eficiente. ¿Están ya preparándose en lo que tiene que ver con el control electoral?
Necesariamente hay que hacer un control eficiente. Sin embargo, ahora la lucha no está solamente en el conteo de votos, sino también en la generación de falsas narrativas y cuentas falsas.
Insisto en que el país debe exigir transparencia y conocer si existe alguna relación entre funcionarios públicos y personas como Cerimedo y Negre, vinculados a campañas en redes sociales y a la generación de contenidos falsos.
Estamos preparando un buen control electoral, pero esto también depende de todos los ciudadanos. Si las diferencias son pequeñas, siempre existe la posibilidad de que haya dudas. Por eso buscamos victorias amplias que garanticen el resultado.
-De las candidaturas que informó hace un rato, ¿tiene conocimiento si están en firme o existen impugnaciones en algunos casos?
Es otro de los grandes problemas. El sistema cerró el 17 y muchos candidatos se presentaron antes del 10. Ya han pasado varias semanas y todavía existen candidaturas que no están en firme.
De las que mencioné, están en firme las de Cuenca y Quito. En el caso de Pabel Muñoz, hubo varios intentos de impugnación, incluida una denuncia ante el TCE que fracasó. También está en firme la candidatura de Fiorella Icaza en Guayaquil y la de Jiménez en Latacunga.
La mayoría está en firme, pero todavía faltan listas de concejales en provincias importantes como Guayaquil y Quito. Esperamos que puedan resolverse durante esta semana.
EL DIÁRIO