Bachelet: «Reformaré la ONU para hacerla más ágil y eficiente»
ChileMichelle Bachelet, expresidenta de Chile, ha expuesto su idea de cómo lideraría las Naciones Unidas en caso de ser elegida como secretaria general del organismo. «Reformaré la organización para hacerla más ágil, eficiente y responsable, mediante el diálogo y la construcción de consensos», dijo la exmandataria durante un debate este martes en Ginebra, en el que ha participado con otras dos candidatas a liderar la ONU, Rebeca Grynspan y María Fernanda Espinosa.
Bachelet, de 74 años, prometió que será una «secretaria general independiente» y «siempre sobre terreno», por lo que ella ofrecerá mediación e «insistiendo en el derecho internacional» en caso de que ocurra algún conflicto en el mundo que lo amerite. La exmandataria aseguró que no le «da miedo hablar» cuando tiene que hacerlo e «ir adonde haga falta para dialogar». A su juicio, «un secretario general independiente, pero sin fuerza para hacer algo, se convierte en un comentador de lo que sucede».
Según la agencia de noticias EFE, el debate de las tres candidatas mujeres estuvo marcado por un tono cortés. El encuentro fue organizado por GWL Voices, una organización que promueve que una mujer dirija la ONU, y la Fundación de las Naciones Unidas en Ginebra. En principio, estaban convocados los cinco aspirantes para reemplazar a António Guterres en la Secretaría General de la ONU, cuando culmine su segundo mandato, el 31 de diciembre de este 2026. Pero solo han asistido las tres mujeres, porque los dos hombres, el expresidente de Senegal Macky Sall y el argentino Rafael Grossi, actual director general de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), han argumentado complicaciones con sus agendas.
La candidatura de las dos veces presidenta de Chile (2006-2010 y 2014-2018) a la jefatura de las Naciones Unidas fue anunciada el 2 de febrero por el Gobierno de Gabriel Boric, de la izquierda. La nominación no solo tenía el respaldo de Chile, sino también de Brasil y de México. Pero el 24 de marzo -dos semanas después de haber concluido la Administración de Boric-, el presidente chileno José Antonio Kast, de la derecha dura, retiró su apoyo a la socialista en su carrera para encabezar la ONU. «Hemos llegado a la convicción que el contexto de esta elección, la dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso, hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación», justificó la Cancillería chilena, a cargo de Francisco Pérez Mackenna, en un comunicado.
Sin embargo, los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y de Claudia Sheinbaum ratificaron su respaldo a Bachelet. Como un gesto de este espaldarazo, la presidenta de México recibió a Bachelet en el Palacio Nacional a mediados de mayo y, a través de sus redes sociales, dijo que la exmandataria chilena es «una mujer brillante» y «promotora de la paz con desarrollo y justicia».
La trayectoria internacional de Bachelet ha sido uno de los factores que llevó a México y Brasil – junto con la afinidad política- a respaldar la candidatura. La expresidenta chilena fue la primera directora ejecutiva de ONU Mujeres entre 2011 y 2013 y, posteriormente, encabezó la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con sede en Ginebra, cargo que desempeñó entre septiembre de 2018 y junio de 2022.
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