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OEA: Consumo de drogas en América Latina es “grave epidemia”

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La Organización de los Estados Americanos (OEA) alertó de un aumento preocupante en el consumo de drogas en los países que integran la región, un flagelo que “sigue representando un problema importante” a nivel continental.

El mayor consumo se combina además con la aparición de nuevas sustancias psicoactivas, como un uso indebido y cada vez más extendido de opioides, destacó el organismo, que hizo un llamado a los países de la región a “generar políticas públicas sólidas” para enfrentar el problema.

“El uso de productos farmacéuticos sin receta médica, incluidos los opioides, las benzodiacepinas y otras drogas sintéticas, ya ha creado graves consecuencias para Canadá y los Estados Unidos y puede crear una situación similar en América Latina y el Caribe”, resaltó la OEA.

La advertencia está contenida en el Informe sobre el Consumo de Drogas en las Américas 2019, que se presentó en Viena. Se trata de una exhaustiva investigación del estado de situación en el ámbito regional que cada cuatro años elabora el Observatorio Interamericano sobre Drogas (OID), de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), sobre la base de encuestas en los países que integran el organismo.

En su tercera edición, el informe resalta que pese a la diversidad étnica, lingüística y cultural en la región, existen problemas comunes a todos los países como el inicio de consumo de drogas a edades tempranas y tendencias de consumo. En este sentido, advierte que “los programas de prevención y otras intervenciones que pueden retrasar la edad en que una persona usa drogas por primera vez, deben recibir alta prioridad”.

Según el informe, los datos muestran que para una variedad de sustancias lícitas e ilícitas que incluyen alcohol, tabaco, cannabis, cocaína y cocaínas fumables (crack y pasta base) hay “algunos niveles de uso entre los estudiantes de octavo grado”, que varían de un país a otro y que “debe ser motivo de preocupación”.

No hay un patrón único de consumo de drogas a nivel hemisférico, apunta el trabajo, pero sí algunas tendencias comunes: para la población en general, el tabaco, por ejemplo, “parece ser la única sustancia que muestra disminuciones sistemáticas en el uso a lo largo del tiempo”. Pero a su vez, en la mayoría de los países que llevan registro de las variaciones en las tendencias hay un aumento en el consumo de cannabis, incluso entre estudiantes secundarios, y en la mitad de esos países creció también el uso de cocaína.

Otro punto sobre el que llama la atención el informe es que se están borrando las diferencias en el consumo de drogas según el sexo. “Los datos recientes muestran que, en algunos países, las mujeres están usando ciertas drogas a igual nivel o en mayor proporción que los hombres”, alerta. Esto es especialmente cierto en el caso de los tranquilizantes.

“El uso no médico de medicamentos de prescripción controlada, drogas sintéticas y opioides demuestran cómo los patrones del consumo de drogas están cambiando”, destaca en otro tramo. Agrega que esto es válido tanto para los adultos como para los estudiantes secundarios y universitarios.

“En el caso de los estudiantes de enseñanza secundaria, la prevalencia de consumo de drogas tiene mayor similitud en ambos sexos para el uso de alcohol e inhalables. Similar a la población general, hay mayor prevalencia de consumo de tranquilizantes sin prescripción médica entre las mujeres escolares que entre los hombres en casi todos los países. En contraste, la cocaína y las cocaínas fumables tienden a ser más usadas por los hombres que por las mujeres”, indica la investigación.

Estados Unidos y Canadá están sufriendo “graves epidemias” de opioides y nuevas sustancias psicoactivas (NSP), “lo que resulta en algunas de las tasas más altas de sobredosis en la historia del consumo de drogas”, según surge de las revelaciones. La CICAD advierte que “las señales indican que es probable que el uso de dichas drogas continúe propagándose, lo que las convierte en un punto clave de preocupación para los Estados Miembros de la OEA”.

“No hay informes conocidos sobre la fabricación clandestina o la adulteración de medicamentos de prescripción controlada en los países de América Latina, pero estudios diferentes y sucesivos informan el uso de ketamina, benzodiacepinas y estimulantes de tipo anfetamínico, que se desvían de los canales formales para el uso prescrito médicamente y se usan para fines no médicos”, se lee en otro tramo.

A continuación reclama acciones concretas: “Existe una clara necesidad de desarrollar o fortalecer los sistemas de alerta temprana en cada país para poder identificar estas nuevas sustancias tan pronto como aparezcan y actuar rápidamente para implementar mecanismos de prevención efectivos”.

A lo largo de 280 páginas, el informe traza un panorama detallado de las tendencias de consumo, sustancia por sustancia, en los países de la región que llevan registros y muestra con profusión de datos y gráficos las diferencias que existen entre los distintos grupos poblacionales según edad y sexo. Las variaciones son marcadas y eso tiene que ver con la enorme diversidad que hay en el hemisferio.

En el caso del cannabis, por ejemplo, esta variación muestra consumos en el año previo a la consulta que oscilan entre el 0,5% y el 16% de la población general.

Para estudiantes secundarios, las diferencias de un país a otro van del 0,9% al 32,8%. Pero en cuatro de los 32 países que registran el consumo de cannabis entre estudiantes de octavo grado, el 20% o más de estos estudiantes dijeron haber consumido la droga en algún momento de sus vidas. “El inicio temprano del uso de sustancias psicoactivas se considera un factor de riesgo clave y debe recibir atención prioritaria en los programas de prevención”, alerta el informe de la OEA.

Tampoco hay un patrón común en las tendencias de consumo de cocaína y sus derivados, que varía entre el 0,03% y el 2.0% en el año previo a la consulta (entre el 0,17% y más del 4.0% en el caso de estudiantes secundarios).

Lo mismo puede decirse del consumo de éxtasis, que oscila de un país a otro entre el 0,01% y el 0,9% de la población general, con un rango más amplio entre los estudiantes secundarios (0,1% y más del 2,5%). Canadá, Chile y Estados Unidos, apunta el informe, mostraron un uso de éxtasis entre estos estudiantes por encima del 1,5%.

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