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Corte chilena califica la muerte de Eduardo Frei Montalva como homicidio y sentencia a seis hombres

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Foto: Getty Images
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Un juez condenó el miércoles 30 de enero a seis hombres por el asesinato en 1982 del expresidente Eduardo Frei Montalva, en ese entonces líder de la oposición moderada contra el dictador Augusto Pinochet.

En un fallo de 811 páginas, el juez Alejandro Madrid determinó que los acusados —un exagente de seguridad, cuatro médicos y el chofer de Frei– conspiraron para envenenarlo lentamente después una operación a la que se sometió en una clínica privada de Santiago y, posteriormente, ocultaron el informe de la autopsia.

Frei, del centrista Partido Demócrata Cristiano, fue presidente de Chile de 1964 a 1970. Su gobierno comenzó un programa de reforma agraria y tomó control mayoritario de la propiedad de la industria del cobre, entonces en manos de corporaciones extranjeras.

Después de apoyar el golpe militar de 1973 contra su sucesor, Salvador Allende, Frei y su partido pronto se convirtieron en opositores de la junta militar, a la luz de las violaciones masivas de derechos humanos. Al momento de su muerte, el 22 de enero de 1982, Frei lideraba los esfuerzos para unir a la oposición moderada para derrocar a Pinochet.

“El régimen decidió que había que eliminarlo porque era una figura extremadamente peligrosa para ellos y puso en marcha una trama premeditada”, dijo su hija Carmen Frei, vicepresidenta del Partido Demócrata Cristiano y autora del libro de 2017 Magnicidio, sobre la vida y muerte de su padre.

En su momento, la muerte de Frei, después de un largo y complicado tratamiento posoperatorio, fue inicialmente declarada por causas naturales. Sin embargo, en 2000, la familia Frei recibió las primeras informaciones sobre la participación criminal de terceros y Carmen Frei, su hija y en ese entonces senadora, insistió en que se abriera una investigación formal.

El caso fue abierto en 2002 y los restos del expresidente Frei fueron exhumados en 2004 y enviados a laboratorios en el extranjero, donde dieron positivo para sustancias tóxicas. En 2016 hubo otra exhumación para llevar a cabo más análisis.

El juez Madrid abrió el proceso en contra de los hombres en 2009 y esta semana sentenció al médico militar retirado Patricio Silva a diez años de prisión y al exagente de seguridad Raúl Lillo y al chofer y hombre de confianza de Frei, Luis Becerra, a siete años, respectivamente. Los otros tres acusados fueron sentenciados a condenas de entre tres y cinco años.

En un mensaje grabado, el presidente Sebastián Piñera envió sus condolencias a la familia del expresidente y expresó su “más indignada condena a un acto tan cruel y tan vil”.

El asesinato de Frei sucedió en un momento en que los partidos de la oposición y el movimiento sindical estaban reagrupándose después de casi una década de una severa represión política durante la dictadura militar. Un mes después, un prominente líder sindical, Tucapel Jiménez, quien estaba movilizando a los sindicatos contra Pinochet, también fue asesinado por fuerzas de seguridad.

“La batalla no termina aquí”, declaró el hijo de Frei, también llamado Eduardo y fue presidente entre 1994 y 2000. “Conocer las responsabilidades políticas de las altas autoridades de gobierno de la época será nuestra próxima tarea. No fue la tarea de unos cuantos agentes o médicos”.

 

The New York Times