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Vero Mendoza: “Denunciar los vínculos del fujimorismo con la corrupción no es un agravio, es la verdad”

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Entrevista a la psicóloga, antropóloga y lideresa del Frente Amplio Verónika Mendoza. Excandidata presidencial por esa agrupación, actual congresista de la República. Aspirante a postular al sillón presidencial en los comicios del 2021.

 

En pocas semanas Verónika Mendoza, la excandidata presidencial de izquierda que mejor performance ha tenido en los últimos cuatro procesos electorales, dejará de ser parlamentaria y comenzará una nueva etapa. Ella será la encargada de liderar un proceso que apunta a “refundar” el Frente Amplio y consolidarlo como referente principal en la vida política peruana. En esta conversación, la psicóloga y pedagoga cusqueña muestra sus cartas sin reparos y ratifica su deseo de convertirse en la primera mujer presidenta de nuestro país.

 

¿Qué aprendiste en esta campaña electoral?

(Respira hondo) Ufff… demasiadas cosas. Ha sido un año muy intenso, muy enriquecedor, muy duro también por momentos, pero de mucho crecimiento y aprendizaje desde todo punto de vista. He recorrido mucho el país, aunque ya lo había hecho como parlamentaria.

 

Ha dicho Keiko Fujimori que perdió porque en el país se desplegó una campaña de odio en su contra. ¿Crees que la población, esa mitad de los votos válidos, puede tener esa misma lectura sobre tu participación en esta contienda?

No, lo que ha marcado nuestra campaña tanto en la primera como en la segunda vuelta ha sido la profunda convicción de que nuestro país se merece algo muchísimo mejor, y lo que nos ha movido ha sido el amor en buena cuenta por nuestra patria, por nuestros hijos, y la convicción de que sí se puede hacer política de otra manera, de que sí se puede cambiar las cosas. Eso implica rechazar la corrupción, la violencia, el autoritarismo, y había que decirlo con claridad. Llamar las cosas por su nombre no es odio.

 

Hay algunos sectores que afirman que hay una suerte de complejo de superioridad moral en la izquierda peruana…

No, somos conscientes de que la corrupción, la violencia o el autoritarismo pueden permear cualquier organización política, pero sí tenemos claramente una vocación profundamente democrática, una vocación de jugar limpio, una vocación de erradicar la corrupción, y eso no pasa por una superioridad moral sino por establecer normas políticas muy claras que canalicen nuestras fuerzas en ese sentido.

 

¿Y no encuentras en la derecha esa vocación democrática?

En algunos sectores, evidentemente no la hay. Yo aspiro para mi país una derecha así: honesta, democrática, con la que seguramente yo podría discrepar pero que yo respetaría profundamente por sus convicciones democráticas. Otra cosa es, y no tiene nada que ver necesariamente con la ideología, la corrupción, el autoritarismo, la violencia y la permeabilidad al narcotráfico, como ocurre en el lado del fujimorismo.

 

Aspiras a ser presidenta de nuestro país. ¿Pasado este proceso electoral que dividió a la población, corresponde hacer algún cambio de discurso en la izquierda a fin de lograr un mayor respaldo popular?

Varias cosas. Primero, creo que hay que hacer una diferencia entre el fujimorismo como agrupación política y quienes votan por Keiko Fujimori, cuyas demandas no tienen que ver necesariamente con las prácticas o el discurso de la señora Fujimori, sino con el pedido de una presencia del Estado, de una presencia política en sus territorios y que seguramente han visto en el fujimorismo esa posibilidad, porque el fujimorismo es –eso sí hay que reconocerlo–, la fuerza política que mayor presencia ha tenido en el territorio nacional. Entonces, creo que eso se va a resolver en la medida que otras fuerzas políticas profundamente democráticas hagan ese trabajo de llegar a la ciudadanía de manera directa para recoger sus demandas y procesarlas en una plataforma programática que derive en un plan de gobierno. Nuestra tarea como Frente Amplio será llegar ahí y nuestra bancada expresará a esos sectores y contribuirá a resolver algunos de sus problemas.

 

¿Habrá un nuevo discurso en adelante, entonces?

Nuestro discurso siempre ha buscado convocar a todos los sectores del país, a unificarlos alrededor de una visión de país que recoja las demandas de todas y de todos. Cosa distinta es la confrontación de un grupo político. Nosotros sí tenemos la vocación de buscar con otras fuerzas políticas democráticas puntos de encuentro alrededor de algunos temas concretos para impulsarlos de manera conjunta, atendiendo lo que la ciudadanía demanda con mayor urgencia. Pero bajo el pretexto de la unidad y la reconciliación tampoco podemos permitir la impunidad. O sea, empezar a pasar por alto los serios indicios de corrupción y vínculos con el narcotráfico que hay en el fujimorismo… Para una verdadera reconciliación tiene que haber justicia, se tiene que saber y decir la verdad, porque si volteamos la página como si nada hubiera pasado o nos hacemos de la vista gorda con el pretexto de la gobernabilidad, corremos el riesgo de dejar libre el terreno para que siga expandiéndose la corrupción, el narcotráfico, el autoritarismo…

 

Me queda clara su posición frente al fujimorismo como partido. Pero hay un porcentaje del electorado que votó por ellos, gente que nunca fue beneficiada por el crecimiento económico y para la que, lamentablemente, la democracia no significa nada.

Por eso creo que hay que tener un discurso diferenciado. Para la población, un discurso unificador, por supuesto que sí, y para las fuerzas políticas, buscar consensos en temas concretos, pero también deslindar con aquello que le hace daño al país. Con la corrupción, con el autoritarismo, con el delito, no podemos negociar ni transar. Lamentablemente hoy el fujimorismo no ha mostrado capacidad de deslinde con esas prácticas. Ojalá lo hiciera por el bien del país.

 

Hablas de llegar a acuerdos en favor del país. El fujimorismo tiene mayoría calificada en el Congreso, si los acuerdos no los incluyen, será difícil sacar adelante leyes y normas o hacer reformas.

Nosotros hemos planteado una agenda de temas que desde nuestro punto de vista son fundamentales, ineludibles. Sobre esa base y las agendas que otros grupos políticos planteen, tenemos disposición de dialogar con todas las fuerzas políticas…

 

¿Incluído el fujimorismo?

Ojalá hubiera acuerdos sobre todos o algunos de estos puntos con todas las fuerzas, incluido el fujimorismo; pero yo, sinceramente, tengo serias dudas sobre eso. Por ejemplo, uno de los puntos que hemos señalado es la lucha frontal contra la corrupción, que pasa por aprobar normas como la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción, la muerte civil para funcionarios corruptos, la autonomía plena de la Contraloría, etc…

 

Y son temas que crees que el fujimorismo no va a apoyar.

Creo que no y no porque tenga un prejuicio particular, sino porque lo he visto en los hechos en este período parlamentario. Cuando se quiso debatir la imprescriptibilidad, fue el fujimorismo el que se opuso, con apoyo del aprismo, dicho sea de paso. Entonces, si ahora cambian de opinión y muestran otra vocación, enhorabuena. Repito, honestamente en este momento tengo serias dudas.

 

¿Te parece que el fujimorismo trata de victimizarse para que se dé vuelta a la página en las denuncias que recaen sobre ellos?

Claro, es evidente, lo que quieren hacer es presentar como agravio lo que en realidad son hechos concretos y verdades ineludibles. Cuando se dice que el fujimorismo tiene vínculos con personas procesadas por corrupción o por narcotráfico, no es un agravio, es la verdad. Si ellos quieren que esos señalamientos se dejen de lado, lo que tienen que hacer es deslindar con estos males. Yo sí creo que es un pretexto para buscar lavarse la cara y eso no lo podemos permitir. Creo que esa actitud resulta a estas alturas ridícula, porque agravios hubo de un lado y de otro.

 

¿Debe pedir disculpas PPK a Keiko Fujimori para que se pueda iniciar un proceso de diálogo?

Mira, yo he escuchado al señor Kuczynski pedir disculpas por todos los agravios que haya podido emitir en campaña electoral, así que eso ya está hecho. Para el fujimorismo eso no ha sido suficiente y piden nuevas disculpas. No, eso para mí ya tiene ribetes de chantaje y oculta una voluntad de lavarse la cara porque, repito, si ellos quieren decir que denunciar sus vínculos con la corrupción o con el narcotráfico son agravios, pues no. No son agravios, son verdades.

 

¿Para ti ya quedó atrás lo de la “perra vida”?

Mira, no fue precisamente el agravio más duro o doloroso que haya recibido en la campaña. Una cosa que sí me preocupó y me dolió muchísimo fueron las acusaciones de vínculos con el terrorismo, no tanto por cómo pudiera afectarnos a nosotros, sino por el hecho de que se comenzara a naturalizar el uso de un término que tiene connotaciones tan graves y dolorosas para el país.

 

Has dicho que el FA no integrará el gabinete del nuevo gobierno. ¿Hay alguna posibilidad de que esto cambie? ¿Hasta dónde puede ir el apoyo del FA a PPK?

Para nosotros está absolutamente descartado que algunos miembros del Frente Amplio podamos integrar el gabinete. Sería completamente inconsecuente. Entonces, discutamos sobre puntos concretos de la agenda sobre los cuales pueda haber acuerdos.

 

Básicamente, ¿el apoyo que puedan dar al nuevo gobierno será con los votos del Congreso?

El apoyo será no al señor Kuczynski, el apoyo será a una agenda de consenso que impulsaremos de manera conjunta desde el Congreso, desde nuestra vocería política, desde donde haga falta.

 

¿Qué te parece el posible nombramiento de Alfredo Thorne como titular del MEF?

Bueno, no es el ministro de Economía que yo quiero para mi país, no es el ministro que yo pondría si fuera presidenta. Pero entiendo que el señor Kuczynski ha evaluado que es quien mejor representa su visión de economía del país. Es un aspecto con el cual discreparé, nunca me podré dar por satisfecha, pero es la opción que ha ganado. En lo que sí nos vamos a poner absolutamente intransigentes es en que no se ponga en el gabinete o en altos cargos a gente procesada, involucrada o con sospechas de corrupción. Eso sí no lo vamos a aceptar.

 

¿Crees que fue Verónika Mendoza y el Frente Amplio quienes dieron a Kuczynski el empujón final para el triunfo en la segunda vuelta?

No, fueron múltiples factores. Creo que en alguna medida contribuimos. Si fue así, enhorabuena por el país; pero creo que también fue un factor determinante la amplísima movilización ciudadana y otro factor determinante fueron los desaciertos del fujimorismo y de la señora Fujimori en particular.

 

¿Qué pasará contigo luego que dejes el Congreso este 28 de julio? ¿Comenzarás a trabajar tu candidatura con miras al 2021?

Lo importante es que el Frente Amplio se consolide como alternativa de gobierno, organizativa, programática, políticamente, y en ese marco yo me prepararé para ser candidata el 2021. Pero en ese marco es probable que surjan otros candidatos con los que competiremos otra vez.

 

Pero tú ya estás en la lid.

Estoy, estoy en la lid. Y bienvenidos todos los que quieran venir, competiremos en elecciones ciudadanas abiertas probablemente… allá en el 2020 (ríe).

 

La Republica