BLOG

Luis Arce: “No queremos revancha en Bolivia, hay muchas cosas por hacer”

Noticias

lucho arceEl elegido presidente con más del 50% de los votos afirma que el futuro gobierno del MAS no se enfrentará a los ricos “siempre que ellos paguen impuestos”

El presidente electo de Bolivia, Luis Arce (La Paz, 57 años), asegura que no está abrumado por su nueva responsabilidad. “Estamos acostumbrados”, dice en plural, como suelen hablar los bolivianos, el exministro de Economía del Gobierno de Evo Morales. Sabe que fue elegido para sacar al país de la crisis del coronavirus. Aplicará la receta que funcionó durante los 14 años previos al Gobierno interino de Jeanine Áñez: un modelo económico que genera actividad mediante el impulso estatal del mercado interno. En esta entrevista con EL PAÍS en su sede de campaña en La Paz, Arce minimiza el alcance del odio social contra su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS); promete que no buscará revancha contra quienes abrieron causas penales contra sus compañeros y asegura que Morales no gobernará, como aseguran sus detractores.

Pregunta. ¿Qué sintió cuando le felicitó el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien tuvo un papel tan importante en la crisis que acabó con el Gobierno de Evo Morales?

Respuesta. No sé si importante es la palabra. La OEA contribuyó a crear un clima tan adverso que dio lugar, al final, al golpe de Estado. Así que todavía tenemos un resentimiento por lo que ha hecho.

P. ¿El tuit de Almagro dándole la enhorabuena es una victoria para usted?

R. El año pasado también ganamos las elecciones. Claro, ahora ha sido de manera contundente y muy clara. Pero el año pasado teníamos 11 y fracción [puntos porcentuales por encima del segundo, el expresidente Carlos Mesa]. La OEA se entrometió en nuestro país, violando la normativa de los organismos observadores. Hemos dado la mejor muestra de que aquí no puede haber golpes de Estado, ni intromisiones.

P. Cuando usted fue ministro de Economía tuvo una relación tensa con los grandes empresarios del país. ¿Qué pueden esperar los bolivianos ricos de usted?

R. Nosotros vamos a continuar con nuestro modelo económico, que a ellos también les ha redituado. Pueden estar preocupados, pero lo que no pueden negar es que cuando fui ministro fueron los momentos más rentables que han tenido. Han aumentado su caudal de riqueza. Nosotros no tenemos problemas con ellos, siempre y cuando paguen impuestos.

P. Ha prometido un impuesto a las grandes riquezas. ¿Se va a aplicar?

R. Por supuesto. Los primeros días vamos a mandar a la Asamblea Legislativa un proyecto de impuesto a las grandes fortunas para que se discuta allí. Es un impuesto que ya han aplicado en Uruguay y en Colombia, por ejemplo. Hasta el propio Fondo Monetario está recomendando que se aplique. Solo lo paga el 0,01% de la población. Muchos millonarios del mundo han pagado voluntariamente más impuestos para ayudar con la crisis de la covid. Cuando hablamos de millonarios no estamos hablando de un patrimonio empresarial, sino personal. En nuestro caso, estos, en general, no se han manifestado. Entonces hay que hacer que se manifiesten a la fuerza.

P. ¿Qué pueden esperar los pobres de su Gobierno?

R. Oh, todo. Nuestra característica siempre ha sido buscar el bienestar de la gente más humilde, permitirle lograr más ingresos y mejorar su calidad de vida. Hemos sacado a cerca de dos millones de personas de la pobreza extrema. En los 14 años [de Gobierno de Evo Morales] hemos disminuido sustancialmente la brecha entre ricos y pobres, sin empobrecer a los ricos, enriqueciendo a los pobres. Esto es lo que vamos a continuar haciendo.

P. La situación económica no es la misma que cuando fue ministro, sino mucho más adversa.

P. En realidad, si uno mira los 14 años, no todos han sido bonitos, ¿no? Ha habido muchos difíciles, de caída de precios. Así que enfrentar momentos adversos no es novedad para nosotros. Pese a ello, cuando hubo caídas, Bolivia estaba en los primeros lugares de crecimiento económico de la región. Este es nuestro modelo. Y hoy nuestro modelo es más necesario que nunca, porque ataca la demanda y ataca la producción, buscando incrementarlas, mientras que el modelo neoliberal solo ataca la producción; no le interesa el mercado interno. Este modelo se adapta perfectamente a la crisis que está viviendo el país, que es de demanda y de producción.

P. ¿Sigue con la idea de financiar este ataque doble con una moratoria de la deuda externa?

R. Hay que negociar la deuda boliviana con los organismos financieros. Durante la pandemia, los países han estado pagando sus deudas, como si todo estuviera bien, pero no lo estaba. El peso del problema lo tienen que compartir los organismos.

P. Usted ha ganado las elecciones con contundencia, pero hay sectores que este año han manifestado un gran rechazo a su partido. ¿Cómo garantizará la gobernabilidad?

R. Está claro que los que odian al MAS son una minoría, y una minoría bien minoría. La contundencia de la victoria marca eso. Nosotros vamos a conversar con todos los sectores, inclusive con [el candidato derechista Luis Fernando] Camacho, pese a que no nos quiere, a que hay racismo y odio, mucho odio. Lamentablemente, ha habido mucho odio contra el MAS y eso no es bueno. No se debe cultivar el odio; más bien hay que cultivar amor para cosechar cosas positivas.

P. ¿No habrá revancha?

R. No, no tenemos por qué. Hay gente que ha cometido delitos y, por supuesto, nosotros no vamos a encubrirlos. Que respondan ante la justicia, pero no queremos revancha. Hay muchas cosas por hacer. Tenemos que resolver el zafarrancho económico que nos están dejando.

P. En todas las épocas, los Gobiernos democráticos bolivianos han usado los tribunales de justicia contra los opositores. ¿Cómo salir de esto?

R. No está bien judicializar la política. Afecta a la credibilidad de la propia justicia y las personas deben perder tiempo en juicios totalmente infundados, como ha sido mi caso. Hicieron una gran campaña de desprestigio para bajarnos la votación y usted ha visto en cuánto está nuestro apoyo. ¿Qué quiere decir esto? Que la gente no creyó esa campaña. Hay que hacer la política de otra manera. La justicia es una deuda que tenemos como MAS. No le estamos prestando un buen servicio de justicia al pueblo, nos equivocamos con la elección de las autoridades judiciales por el voto. Hay que volver a lo meritocrático, pero no al cuoteo de jueces y fiscales de los años noventa.

P. Varios compañeros suyos están en problemas judiciales. ¿Se va a mantener neutral?

R. Cuando asumamos, los jueces y fiscales ya no van a tener la presión que está sufriendo hoy de este Gobierno. Si quitamos esa presión, los jueces y fiscales va a poder actuar de forma imparcial, cumpliendo la norma, y va a quedar claro que la mayoría de las acusaciones son eminentemente políticas. Los procesos tienen que seguir, los compañeros tienen que defenderse, pero creo que el 99,9% de los casos son políticos.

P. Evo Morales tiene una personalidad exuberante y muy centralista. ¿Eso le va a afectar?

R. No. Él no va a cambiar, es un líder indiscutible e histórico del proceso de cambio, es un líder internacional. No va a cambiar y tampoco pretendemos que cambie. Va a ser así, nomás. Pero lo cierto es que en el Gobierno no tiene ninguna participación; él tiene su rol como presidente del MAS, que es importantísimo. En este tiempo nos hemos dado cuenta de que fallamos al no fortalecer las instancias del propio MAS. Él puede contribuir en las relaciones [del Gobierno] con las organizaciones sociales. Y también va a estar bastante ocupado tratando de resolver los juicios que tiene. No vemos que lo que pueda hacer o decir el compañero Evo vaya a afectarnos. Lo que hagamos y no hagamos, los errores que cometamos nosotros, eso es lo que nos puede afectar. La pelota está en nuestra cancha.

P. ¿Cómo está de salud? ¿Se ha recuperado plenamente de la enfermedad que lo aquejó (un tumor en el riñón)?

R. Felizmente estamos bien. Todo en orden. La medicina no tradicional, la medicina tradicional y la disciplina de uno, han logrado el objetivo.

P. ¿Es usted muy disciplinado?

R. Mucho. Siempre cumplo mis rutinas.

EL PAÍS