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El coronavirus altera la agenda política sudamericana

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El plebiscito para una Asamblea Constituyente en Chile fue postergado; la renegociación de la deuda en Argentina se ha pospuesto, dejando al país al borde de la moratoria; el debate sobre el aborto también se ha suspendido en Argentina; en Bolivia, las elecciones nacionales están en peligro. Las grandes manifestaciones populares han desaparecido de las calles de Chile, Colombia y Venezuela. El coronavirus está cambiando la agenda de los países vecinos de Brasil.

“El Coronavirus ha cambiado totalmente la agenda política de los países de la región”, explica Raúl Peñaranda, analista político boliviano, a RFI. “El Coronavirus ha ocupado la agenda y el efecto será diferente, dependiendo de cada país”, opina por su parte el sociólogo y politólogo chileno Patricio Navia. “Estos efectos pueden ser transitorios e impredecibles. Pueden llegar a ser lo contrario de lo que parecen hoy en día”, advierte el analista político e historiador argentino, Rosendo Fraga.

 

La nueva Constitución chilena puede tener que esperar
El plebiscito programado para el 26 de abril que definirá si el país convocará a una Asamblea Constituyente fue aplazado. El Congreso de Chile acordó este jueves postergar al 25 de octubre un referéndum constitucional previsto para abril, considerado clave para frenar la crisis social en el país, por culpa del coronavirus, informó la presidenta del Senado.

Esta medida, alcanzada por una amplia representación de los partidos en el Congreso, es respaldada por el presidente Sebastián Piñera, que el miércoles había pedido aplazar la consulta para después de septiembre por la pandemia de coronavirus.

El Ministerio de Salud ha estimado que el pico de la enfermedad podría ocurrir entre las próximas ocho y doce semanas y el plebiscito sería al principio de ese período, convirtiéndose en un posible instrumento de propagación al movilizar a millones de personas.

Por otro lado, en Chile, el voto no es obligatorio. La abstención podría haber sido elevada, lo que socavaba la legitimidad del proceso.

También se suspenderán las protestas masivas que se llevan a cabo cada semana contra el gobierno del presidente Sebastián Piñera. Tanto porque el virus es una amenaza real para los manifestantes como porque el gobierno acaba de declarar un “Estado de Excepción Constitucional para Desastres” durante 90 días, período que abarca la fecha del plebiscito.

Este régimen excepcional permite al gobierno implementar el toque de queda, restringe las reuniones en espacios públicos y limita la circulación de personas. En la práctica, las Fuerzas Armadas salen a la calle para asegurar que se apliquen las cuarentenas, evitando las manifestaciones contra un gobierno cuya popularidad es de alrededor del 10%.

“En Chile, el plebiscito y las manifestaciones han pasado a un segundo plano. Si el número de muertes sigue siendo bajo, pero aumenta en otros países, el gobierno de Piñera tendrá un sorprendente renacimiento. No será suficiente para cambiar el juego, pero aun así será importante”, considera Patricio Navia, profesor de la Universidad chilena de Diego Portales y de la Universidad de Nueva York, con sede en Estados Unidos.

Navia hace un análisis por comparación. Al final del proceso, las sociedades evaluarán qué gobiernos se han desempeñado mejor y cuáles han fracasado tanto en el ámbito de la salud como en el de la economía.

“Pero la crisis económica que se avecina será mucho más inmediata y directa que los problemas de la Constitución”, predice Navia.

Argentina al borde de una moratoria

La crisis económica tiene un flanco frágil en la región. El gobierno argentino anunció un paquete de ayuda financiera para combatir los efectos nocivos del coronavirus en la economía, pero como resultado puso fin al frágil equilibrio fiscal que pretendía mostrar a los acreedores de la deuda. Como resultado, la tasa de riesgo del país se disparó a más de 4.000 puntos, lo que indica que el país está al borde de una nueva cesación de pagos de la deuda a los ojos de los acreedores.

El efecto secundario más grave del coronavirus en Argentina fue haber eliminado prácticamente las posibilidades de que el país tuviera una renegociación fluida de la deuda. El gobierno había fijado el 31 de marzo como fecha límite para una renegociación. No sólo no se cumplirá el plazo, sino que ni siquiera ha habido ninguna oferta del gobierno argentino. Argentina combina una alta inflación con una fuerte recesión y ahora puede combinar el Covid-19 con una moratoria.

En el campo social, el gobierno había prometido enviar el proyecto de ley para la legalización del aborto al Congreso la semana pasada, pero el Ministerio de Salud, coordinador del proyecto, necesitaba cambiar el enfoque y el objetivo contra el coronavirus.

El debate sobre el aborto incluyó una serie de manifestaciones a favor y en contra que fueron canceladas porque ofrecían un riesgo de contagio.

“En Argentina, el coronavirus puede permitir al Presidente Alberto Fernández construir su liderazgo, pero también complica la renegociación de la deuda. El riesgo de una moratoria es el tema relevante para la Argentina”, subrayó Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios de la Unión para la Nueva Mayoría.

Las elecciones en Bolivia en peligro

Las elecciones nacionales del 3 de mayo en Bolivia también están en peligro. El gobierno interino de la Presidenta Jeanine Áñez ya había anunciado la prohibición de reuniones con más de mil personas. Ahora, ha implementado un toque de queda entre las 5 de la tarde y las 5 de la mañana. La campaña política está suspendida. Los principales candidatos anunciaron que ya no celebrarán mítines. El único debate en el país es sobre el coronavirus.

“La campaña ha pasado a un segundo plano. Se han suspendido las concentraciones de militantes. Los votantes tienen poco interés en el proceso electoral”, dice Raúl Peñaranda.

La falta de interés es tal que los candidatos ya no hablan de sus plataformas políticas. Comenzaron a explicar cómo los votantes deben prevenirse del virus.

“Los candidatos se han convertido en una especie de consultor en materia de salud. Es su forma de hablar de lo que importa. Inventaron una forma muy curiosa de ganar exposición”, dice Peñaranda.

El Tribunal Supremo Electoral confirmó la fecha porque una enmienda depende de los legisladores que empiecen a discutir el tema.

En Venezuela, la cuarentena para evitar protestas

Con el precio del petróleo en caída, con la escasez en la prisa por abastecerse de alimentos y con un sistema de salud precario, Venezuela debería estar a punto de explotar en reacciones populares.

Este era, de hecho, el plan del presidente interino, Juan Guaidó, que tenía una agenda para recuperar las calles en grandes manifestaciones populares contra el régimen de Nicolás Maduro durante el mes de marzo. Pero el coronavirus forzó un cambio de planes porque las concentraciones de personas son un terreno fértil para la propagación.

Nicolás Maduro decidió primero prohibir las reuniones. La decisión fue sanitaria, pero también política. Ahora el país está en cuarentena total. Nadie puede salir de la casa. Maduro gana más tiempo.

“En Venezuela, la pandemia agrega una nueva complicación a Nicolás Maduro debido a la crisis sanitaria que el país ya estaba experimentando”, agrega sin embargo Rosendo Fraga.

RFI