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Día Internacional contra la explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños

Mujeres

Cada 23 de septiembre, se conmemora el Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños. Fue en 1913 cuando se promulgó la primera norma legal en el mundo contra la prostitución infantil.

El país pionero fue Argentina, la ley 9.143. La norma es también conocida como la “ley Palacios” porque fue redactada e impulsada por el mítico diputado socialista Alfredo Palacios y marcó la culminación de una de las luchas más resonantes de la historia contra la esclavización de mujeres para el ejercicio forzado de la prostitución.

A principios de 1900 operaba la enorme red mafiosa que explotaba mujeres traídas desde la europa blanca por la supuesta mutual Zwi Migdal.

En Buenos Aires, principalmente, la práctica de la prostitución estaba muy extendida y en manos de verdaderas mafias que no sólo manejaban un negocio ilegal sino que también esclavizaba a mujeres y las sometía a condiciones de vida y trabajo inhumanas.

El antiguo Reglamento de Prostíbulos de Buenos Aires, de 1875, supuestamente prohibía el trabajo en prostíbulos a mujeres menores de 18 años, “salvo que se hubieren entregado a la prostitución con anterioridad”. Esta norma no era cumplida aunque fuera violatoria de derechos humanos básicos.

En ese marco, Alfredo Palacios propuso una reforma legal al Código Penal para reprimir la rufianería con toda dureza. El debate en la Cámara de Diputados se llevó a cabo el 17 de septiembre de 1913. El proyecto de Palacios contemplaba entre 3 y 10 años de cárcel para quien promoviese o facilitase la corrupción o prostitución de mujeres mayores y menores de edad; la consideración de coautores sujetos a penas de los dueños de los prostíbulos; y las fuerzas de seguridad debían estar disponibles para el control y penalización del tráfico de mujeres, ya sea por argentinos o extranjeros.

Gracias al ímpetu de Palacios, la sanción de esta norma de avanzada para la época ubicó a Argentina en un lugar de vanguardia en cuanto a la defensa de los derechos humano y en especial, de los derechos de las víctimas de delitos sexuales y esclavitud.

El Día Internacional en contra de la Explotación y Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños tiene como fin concientizar a los gobiernos y a la sociedad sobre las consecuencias de este crimen que afecta a todo el mundo, llevando a cabo acciones para su eliminación.

En enero de 1999, esta fecha fue instaurada por la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas en coordinación con la Conferencia de Mujeres que tuvo lugar en Dhaka, Bangladesh. Con la conmemoración de este día se denuncia que la trata de personas constituye el negocio transnacional más lucrativo después del tráfico de drogas y de armas, en el que las mujeres, niñas y niños son utilizados como meras mercancías para el consumo, a través de las redes de trata que les someten a régimen de esclavitud y la explotación sexual.

La trata de personas es un delito atroz que afecta a todas las regiones del mundo que se diversifica en varias modalidades: explotación sexual, explotación laboral, trabajos forzados, tráfico de órganos, etc. De estas variantes, la relacionada con la explotación sexual es la más numerosa y conlleva un fuerte componente de género, pues la inmensa mayoría de sus víctimas son mujeres y niñas.

Aproximadamente 72 % de las víctimas detectadas son mujeres y niñas, y el porcentaje de niños que son víctimas de este delito se ha duplicado con creces entre 2004 y 2016, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. La mayoría de las víctimas detectadas son objeto de trata con fines de explotación sexual, pero las víctimas también son objeto de trata para ser utilizadas en trabajo forzado, para ser reclutadas como niños soldados y para otras formas de explotación y abuso.

El secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki Moon, afirma que “la trata de seres humanos es una industria mundial despiadada que niega a las víctimas sus derechos y su dignidad con el propósito de ganar miles de millones de dólares que se utilizan para las redes de la delincuencia organizada”.

Se estima que en el mundo, 1.8 millones de personas son víctimas de delitos de trata de personas para explotación sexual.

Los traficantes de personas se aprovechan de situaciones de pobreza, falta de educación, desastres naturales, guerras y otras circunstancias, para sustraer a los niños, niñas o adultos y venderlos a las mafias.

La explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños es un negocio global que afecta a todas las regiones del planeta.

Es importante señalar que el tráfico de mujeres es una violencia basada en el género, así como una violación contra los derechos humanos, ya que las mujeres son tratadas como un objeto y se venden en el mercado del sexo para prostituirse. Algunas de ellas son vendidas por miembros de su familia, muchas veces son engañadas al ofrecerles un empleo y/o matrimonio.

Nadia Murad, la primera víctima de trata en ser Embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas, recibió con justicia el Premio Nobel de la Paz en 2018 por catalizar la acción internacional para acabar con la trata y la violencia sexual en los conflictos.

El Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres y Niños ha de servir para poner freno a la esclavitud en el siglo XXI. Con situaciones tan crueles como la violencia y el abuso sexual, de los que se derivan embarazos no deseados, abortos inseguros e irreparables secuelas psicológicas, entre otros daños colaterales.

La CNDH contribuye, mediante la capacitación de servidores públicos de los tres órdenes de gobierno, incluyendo al personal de los sistemas estatales y municipales para el Desarrollo Integral de la Familia, en el fomento del respeto a los derechos humanos. Asimismo, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos hace un llamado a los prestadores de servicios, en especial en el sector turístico y de transportes, para que contribuyan a erradicar este delito mediante acciones de prevención y colaborando con las autoridades en la detección e identificación de posibles víctimas de este delito.

En particular, urge adoptar una política de “tolerancia cero” a la explotación infantil; poniendo un énfasis especial en los períodos vacacionales, en que se registra un aumento del turismo, lo cual puede también propiciar un incremento en el flujo de “turistas sexuales”.

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