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Balance del primer año de gobierno Fernández

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La derecha se monta en cualquier campaña de desánimo

Por Mario Hernandez

Balance del primer año de gobierno Fernández y las perspectivas en el contexto latinoamericano.

M.H.: ¿Cuál es tu balance de este primer año del gobierno de los Fernández?

C.K.: Yo creo que hemos tenido en este primer año tres grandes condicionantes del gobierno. El primero es la herencia, un país agobiado por décadas de primarización, precarización, endeudamiento, acentuado por el vaciamiento financiero que perpetró Macri. El segundo elemento esta inesperada desgracia de la pandemia y el tercer elemento ha sido la furibunda y constante agresión de la derecha.

Frente a estos tres elementos creo que el gobierno mantuvo una política signada por el vaivén, la indefinición, las oscilaciones permanentes, sin adoptar una línea muy categórica. Especialmente en la disyuntiva entre el ajuste y la distribución. El punto clave quizás ha sido la pandemia, cómo gestionar esta desventura. Yo creo que el gobierno intentó de entrada medidas progresistas, la protección sanitaria con la cuarentena, evitar la saturación de las terapias intensivas, y logró que no tuviéramos muertos en las calles como en Ecuador, Perú y Brasil. Pero con el paso del tiempo estos promisorios resultados iniciales se fueron erosionando, la pandemia se descontroló, el número de víctimas escaló, se disolvieron las medidas de cuidado y el gobierno en general se manejó a los tumbos sin encontrar una respuesta muy nítida pero ahora estamos en la segunda ola.

Todo esto ya es parte del pasado, porque en el mundo se está agravando de nuevo, hay 75 millones de contagios y 1.600.000 víctimas fatales. Estamos en un nuevo pico. No sabemos este virus que empezó a mutar en Inglaterra qué impacto tendrá y en América Latina, Uruguay, Chile y Brasil están en un escenario de alarma general que prontamente va a repercutir sobre la Argentina.

Y el punto clave es que todos esperamos las vacunas pero hay un acaparamiento por parte de los países más ricos, más de la mitad de las vacunas ya están en manos de países que cuentan con el 14% de la población mundial y con dosis suficientes para vacunar a la población dos o tres veces, por ejemplo, Canadá.

Y la idea que propuso India o Sudáfrica de anular la patente del Covid y trabajar conjuntamente fue rápidamente vetada por EE UU y la UE. Entonces las grandes empresas están haciendo su negocio, ya vendieron gran parte de la producción y están exigiendo contratos y precios cada vez más duros, por eso el escenario problemático que apareció en la Argentina, porque Pfizer está exigiendo un contrato muy duro, casi colonial, que el presidente firme el contrato, que el Parlamento vuelva a votar una ley más favorable y el gobierno decidió privilegiar la relación con Rusia y el abastecimiento de las vacunas rusas. Veremos qué sucede con esta opción.

Habrá que enfrentar primero la campaña delirante de la derecha para descalificar la vacuna rusa, ya no saben qué inventar, más o menos es una vacuna que está inoculando el comunismo.

M.H.: De un país que hace mucho dejó de tener que ver con el socialismo real.

C.K.: Claro, pero es la presión de EE UU, de las empresas vinculadas al lobby farmacéutico que no quieren ninguna aproximación a vacunas alternativas de China o de Rusia y la derecha se monta en cualquier campaña de desánimo que dice que nada va a funcionar, que hay corrupción imaginaria. Veremos cómo responde el oficialismo en un escenario que se está complicando desde el punto de vista sanitario y que en materia económica social estamos en un punto dramático. Los últimos datos, dicen que la mitad de los hogares tuvo una reducción de su ingreso. Los datos son escalofriantes. Una de cada tres familias redujo el consumo de al menos un alimento y hay cifras de 4 millones de empleos destruidos por el impacto de esto.

M.H.: El tema del hambre, los niños desnutridos.

C.K.: Un escenario francamente terrible desde cualquier punto de vista, esto obliga a acelerar las definiciones, no se puede seguir en un rumbo intermedio entre una cosa y la otra en un contexto de este tipo.

La derecha sabe lo que quiere, la derecha pide ajuste, pide que se garanticen los privilegios de una minoría con devaluación, recorte del gasto social, reforma laboral para precarizar el empleo y la opción opuesta es la redistribución, recomponer el ingreso popular, recuperar el empleo, reactivar el mercado interno, relanzar la obra pública.

M.H.: Parecería que el gobierno se ha inclinado por la primera opción, la del ajuste.

Todavía no está resuelto si el camino será el ajuste o la redistribución

C.K.: Yo creo que es una película no cerrada. Creo que sigue todos los días yendo por un lado y por el otro. Por ejemplo, tomemos un conjunto de medidas tomadas a lo largo de los últimos meses, medidas pro ajuste son muy nítidas en las concesiones que hubo a los financistas, en el uso de las reservas para el pago de la deuda, en las concesiones a los grupos que retienen exportaciones y probablemente la medida de ajuste más fuerte es lo que se está discutiendo con los jubilados que si no hay cambio va a salir tal cual está en el Parlamento, donde se modifica la fórmula de ajuste y se elimina la incidencia de la inflación, cuando el reconocimiento de la inflación permitía recuperar parte de lo perdido en los últimos años.

Aquí se repite la tradición de que cada fórmula de ajuste que beneficia a los jubilados es reemplazada por una que los perjudica. Pero, ahí viene el otro tema, al mismo tiempo hemos visto la votación en el Parlamento de la ley que introdujo el impuesto a las grandes fortunas, uno podría decir y es cierto, que llegó tarde, que tiene alcances limitados en el monto y en el destino, que no salió de la mejor manera pero finalmente se aprobó y en condiciones de una presión muy fuerte para impedirla con todos los fantasmas que esgrimía la derecha diciendo que iba a penalizar la inversión, que iba a afectar a la clase media, y la Argentina se colocó entre los primeros países que adoptan una medida de este tipo promovida por el oficialismo.

Yo creo que este es un tema interesante porque abre un debate sobre el futuro sistema impositivo, porque permite discutir que es insostenible que los impuestos sigan siendo solventados por un IVA que paga la mayoría o que el gravamen a las ganancias que aportan los asalariados es mayor que la propia carga de un impuesto que deberían solo tributar los que tienen ganancias, en un país que ocupa, como Argentina, el 5° lugar en el ranking mundial de la evasión.

Así que ojo, porque esto es importante. Fijate que esta semana después de votado el impuesto, la AFIP introdujo un nuevo sistema de registro oficial de empresas y grandes contribuyentes que obliga a las empresas a informar sobre sus cuentas en el exterior y hay un gran lobby de los estudios de contadores y abogados ara que esta resolución no se aplique, es un sistema tributario que EE UU, el Reino Unido, Irlanda, Portugal practican, pero que aquí implica destapar el dinero que está en los paraísos fiscales.

Otra medida de esta semana, el gobierno decidió pasar a planta permanente a 29.000 empleados públicos. También se definió una nueva prestación básica universal y obligatoria para los servicios audiovisuales, internet, telefonía, habrá que ver qué alcance tiene esta medida pero son un conjunto de indicadores que a mi juicio nos dan la pauta que todavía no está resuelto si el camino será el ajuste o la redistribución.

M.H.: O sea que ves un Estado en disputa.

La negociación con el FMI es el condicionante de todo

C.K.: Yo veo una pugna interior que se va a definir en el plano económico mucho en la negociación con el FMI. La negociación con el FMI es el condicionante de todo, no cabe duda, la deuda define lo que ocurra en los próximos años en la Argentina. Y una porción de la deuda fue pospuesta con el canje, esto simplemente tira la pelota para adelante y, además de que solo fue pospuesta no despejó las tensiones financieras.

Ya vimos durante los dos últimos meses como cada tanto tenemos una corrida cambiaria promovida por los propios fondos de inversión beneficiarios del canje. Esa gente sigue pulseando con la deuda canjeada. Ahora, la clave es con el FMI. Yo creo que esta es una negociación donde se va a dirimir si la Argentina convalida una deuda que estuvo destinada a favorecer la reelección de Macri, que no sirvió para construir hospitales, puentes o escuelas sino que sirvió para enriquecer a un puñado de poderosos que consumó una fuga de capital escandalosa.

La gran pregunta es si el país va a legitimar una deuda tan irregular que hasta el FMI reconoce que es anómala, aunque después de reconocer eso exige el reembolso íntegro y sin ninguna quita. Y lo que está dispuesto el Fondo a aceptar es que se prorroguen los pagos, pero a cambio de eso quieren quedar como los auditores periódicos de las cuentas públicas en las próximas décadas para imponernos el famoso ajuste apenas el escenario internacional les permita volver a la receta de siempre. El punto clave es qué va a hacer el gobierno, porque está la carta de retomar la investigación del Banco Central.

M.H.: Ya en mayo tenían los datos, que no dieron a conocer.

C.K.: Tengamos en cuenta que esto lo inició el propio gobierno de Fernández. Digo esto porque implica que ellos mismos tienen esa carta en juego. Esta investigación no vino de afuera, la promovió el propio equipo gobernante y esa investigación del Banco Central define con nombre apellido y monto específico cómo fue la fuga de capital.

Se sabe que la investigación indica que está muy concentrada en muy pocas manos toda la operatoria. Y a partir de ahí cabe la posibilidad de decirle al FMI que como nos dieron un crédito que se transformó en fuga de capital a beneficio de esta gente, con nombre y apellido, podemos condicionar el pago del crédito a la recuperación del dinero fugado y de esa manera pagarían quienes usufructuaron con la operación.

Yo llamo la atención sobre esto, porque está la carta del bloque de senadores justicialistas que solicita una investigación internacional de esta fuga.

M.H.: Es lo que le ha aplicado la banca internacional a Vicentín.

C.K.: Exacto. Que ellos mismos investiguen a qué paraísos fiscales fueron. Si esta punta que abrieron los Senadores del oficialismo da a lugar a una comisión del Congreso que involucre a todos los interesados, se forma una corriente de opinión y la Argentina puede recuperar soberanía y discutir en otros términos la deuda.

Vicentín es otro tema importante y yo creo que no está cerrado. Lo de Vicentín puede reabrirse en cualquier momento porque si bien hubo una capitulación total del gobierno cuando aceptó dejar de lado la expropiación, renunciar a la intervención, a partir de ese momento se ha agravado muchísimo la situación de Vicentín a punto tal que la empresa está al borde de la quiebra explícita. Están desguazando los activos, están intentando desprenderse de todas las empresas, continúa la protección de la familia Vicentín que son los responsables del vaciamiento de la empresa, pero la semana pasada hubo algo bastante interesante, el juez que atiende la denuncia del Banco Nación por los 300 millones de dólares que Vicentín le debe ala entidad oficial, decidió embargar los bienes de una de las empresas de Vicentín, de la algodonera para limitar las ventas hasta tanto no se sepa qué está ocurriendo con todas la gestión de la quiebra.

Esto abre la posibilidad de volver a hablar el tema de la expropiación, porque la Argentina necesita la expropiación de esa empresa para crear una empresa testigo del comercio exterior que le permita controlar el ingreso de las divisas que llegan por las exportaciones y que siempre se filtran para otro lado por alguna subfacturación de exportaciones, por alguna retención de divisas de los importadores y eso después conduce a la corrida cambiaria, al recalentamiento de la inflación, al terrorismo de mercado de la derecha, al acoso cambiario, al pánico de los pequeños ahorristas y en el camino de una recuperación del control del comercio exterior la expropiación de Vicentín sería una buena noticia.

Yo creo que todo esto está abierto.

La reaparición de las luchas sociales

M.H.: Te llevo al conflicto aceitero, porque estoy viendo que se están endureciendo los conflictos, el de Loma Negra once días que termina en un triunfo, el de Página 12 una semana de paro hasta el 24 de diciembre y el conflicto aceitero.

C.K.: Yo lo inscribiría en un contexto de cambio porque lo que mencionás es la reaparición de las luchas sociales, las luchas huelguísticas.

M.H.: O la rebeldía de los enfermeros y el personal de salud a nivel nacional.

C.K.: Y también tuvimos el paro ferroviario. Es importante todo esto porque desde el principio de la pandemia el movimiento social argentino pasó a un segundo plano, la pandemia afectó duramente, desaparecieron las marchas y lo que estamos viendo en las últimas semanas es una fuerte reaparición de la acción callejera, pero al mismo tiempo del instrumento clave que es la huelga.

Me parece que este es otro elemento, otro condicionante del futuro del gobierno de Fernández. Esta indefinición que estoy marcando se va a dirimir en tres planos, uno de esos planos es la lucha social.

Si en los próximos meses vemos que el movimiento popular recupera sus fuerzas tradicionales y vuelve a actuar como ha sido la pauta tradicional en la Argentina, ahí hay una presión muy fuerte para que todos los intentos de ajuste encuentren un serio límite.

El otro condicionante que va a ser clave para lo que haga el gobierno va a ser su postura frente a la derecha. Hemos tenido un año donde hay una derecha destituyente que lanza campañas de provocación una tras otra a fin de instalar una agenda de caos que permita desestabilizar al gobierno y preparar un giro ultra conservador en la Argentina. Por eso la embestida en el caso de la pandemia ha sido diaria, siempre señalando ineficiencias sin proponer alternativas y generando un clima de desánimo en todos los planos.

No se limitaron a denunciar el cuento de la infectadura sino que han convocado a marchas anti todo, contra la cuarentena, contra la falta de seguridad, contra la reforma judicial y aglutinaron una variedad de energúmenos a fin de deslegitimizar al Parlamento para judicializar el sistema político y apostar no solo a la protección de todos los desfalcos de Macri sino que el Poder Judicial sea el basamento en el cual ellos apuntalen un proyecto de sustitución de gobierno, destituyente, en la línea de lo que alimentaron con la rebelión policial en la provincia de Buenos Aires, o lo que propician cotidianamente cuando hay una corrida bancaria, terrorismo de mercado o lo que hacen los medios de comunicación, que es una especie de aturdimiento neoliberal cotidiano, falseando el contenido de la información día tras día. Incluso despotricando cuando ven políticas de ajuste, el ajuste que ellos mismos propician.

Lo que haga el gobierno frente a la derecha va a ser muy importante, si es una actitud de conciliación o de ponerse firmes y de enfrentar una derecha que tiene más problemas de los que ellos mismos piensan. Porque la derecha en Argentina no tiene el Ejército como para intentar un golpe como en Bolivia, no tiene un Poder Judicial sólido para hacer las operaciones de Brasil y además enfrenta una crisis interna terrible por la falta de liderazgo, por esa disputa entre el ala de los halcones de Macri y las palomas de Larreta.

Yo creo que esta disputa oficialismo-derecha depende de cómo se encarrile o se dirima esa tensión, definirá el perfil del gobierno.

Y el tercer determinante es el contexto regional. Como nunca el escenario regional define lo que va a pasar el año que viene en la Argentina. Digo esto porque después de un período de restauración conservadora de los últimos años, muy duro, este ha sido un año de novedades progresistas sorprendentes, de luchas y triunfos populares de gran alcance.

El triunfo del MAS en Bolivia que sepultó todo intento de golpe dentro del golpe, demostró una gran capacidad articuladora del MAS y está dando vuelta el low fare porque los que están en el banquillo de los acusados ahora en Bolivia son los golpistas. Por otro lado, la movilización de Chile, el éxito de la consulta, el papel de los jóvenes. Veremos la segunda fase cómo viene la lucha por la Constituyente soberana. Hemos visto la irrupción de Perú, el gran modelo neoliberal de América Latina, y los jóvenes al estilo Chile, con una movilización espontánea han puesto entre la espada y la pared a un régimen instalado en los 90 y también en la línea de la Asamblea constituyente. Y Colombia, y Guatemala, la buena elección de una izquierda renovada en Brasil. El hecho de que la derecha hizo un papelón en Venezuela.

Hay un clima en Sudamérica de potencial reinicio de las rebeliones de principios del milenio

M.H.: Y las informaciones que dan hoy según las encuestas del triunfo de los sectores vinculados a Correa en Ecuador.

C.K.: El próximo paso va a ser Correa en Ecuador, las encuestas dicen que el candidato de Lenin Moreno tiene el 1% del apoyo. Están buscando los dos candidatos tradicionales para enfrentar a los candidatos del progresismo. Hay un clima en Sudamérica de potencial reinicio de las oleadas de rebeliones que vimos a principios del milenio que a su vez derivaron en el ciclo progresista y que podrían generar otro ciclo progresista en la región que impactará directamente sobre la Argentina.

Porque si en América del Sur, Piñera está en soledad, Añez en los tribunales, Uribe pasó varias semanas de prisión domiciliaria, Lenin Moreno está en un tobogán descendente. Si eso se refuerza, Macri y Bullrich van a enfrentar los mismos problemas. Y si la movilización en Sudamérica continua con esa intensidad, va a ser un gran aliento para la recuperación de las calles en la Argentina.

Este contexto también repercute en cómo se maneja el gobierno en política exterior. Porque según el clima del país y de la región el péndulo del gobierno de Fernández se inclina para un lado o para el otro.

El gobierno de Fernández empezó con una política inicial que apuntalaba algo intermedio tipo López Obrador-Grupo de Puebla. Después vino el Informe de Bachelet y entonces hubo un giro a la derecha, la condena de Venezuela, aceptación del informe de Bachelet que denunciaba irregularidades en Venezuela que son las mismas que existen prácticamente en todos los países de Sudamérica, y después de eso el gobierno se arrepintió, dio un paso al costado y aceptó las elecciones de Venezuela. Y después dio otro paso en la dirección progresista y participó activamente en el regreso de Evo a Bolivia.

El gobierno también en este terreno va y viene, yo creo que es importante no marearnos, poder definir con serenidad que estamos ante un gobierno que se ubica en el cuadrante más moderado del progresismo. Está muy lejos de la radicalidad de Evo y Chávez pero en el polo opuesto al ajuste de Macri. Está en ese gran escenario intermedio del progresismo y dentro del progresismo menos radical, por lo menos Fernández, no sabemos el resto de su gobierno porque no hay que perder de vista que este es un gobierno de coalición, entre figuras muy derechistas como Massa y Berni y sectores muy activos y representativos de los movimientos populares y sociales y corrientes progresistas. Los dos grupos están y pesan en el gobierno y el gobierno va y viene en función del momento, del contexto y del escenario.

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